Oscar Burrone, virólogo jefe del Laboratorio de Inmunología Molecular en ICGEB Trieste, Italia, habló con El Comercio sobre el complejo proceso para obtener una vacuna efectiva para el COVID-19

La pandemia de COVID-19 ha causado que millones de personas en todo el mundo se encuentren en aislamiento, mientras se espera que la ciencia halle un tratamiento eficaz que pueda poner fin a esta crisis sanitaria global.

La carrera por la vacuna contra el nuevo coronavirus es el foco de atención. El Comercio conversó sobre este y otros temas con el destacado virólogo argentino Oscar R. Burrone, jefe del Laboratorio de Inmunología Molecular en el Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología (ICGEB) Trieste, en Italia, uno de los países más golpeados por esta enfermedad.

“Para poder validar la vacuna se necesita mucho tiempo, hay que hacer estudios muy grandes”, asegura Burrone, quien participó en el coloquio virtual Ciencia y Sociedad: COVIDー19 Ciencia, Participación Social, Decisiones Políticas, organizado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), y que se realizará durante las próximas semanas.

Conocemos el SARS-CoV-2 desde hace pocos meses y se ha publicado mucho sobre este virus. ¿Cómo debe entender la población la información científica que se difunde cada día?

Lamentablemente, existen muchas publicaciones que no son bien controladas. Sobre todo, aquello que viene interpretado y explicado en las noticias. Se difunden muchos conceptos que no son del todo claros, no todo lo que se dice es lo que se debería decir. En muchos casos, lo dicen personas con autoridad para hacerlo, pero hay otros que no, y tienen la misma difusión. En ese caso, lo más importante es que la población y los medios de comunicación se dirijan a los especialistas que saben de lo que están hablando. Y los medios de comunicación deberían tratar de consultar con expertos que pueda decir si tiene sentido difundir alguna noticia.

Es por ello que los estudios en pre impresión [‘pre prints’] se están difundiendo mucho

Los ‘pre prints’ son trabajos que aún no han sido validados por pares. En la comunicad científica, uno envía un trabajo para su publicación en una revista científica y este es controlado, revisado por colegas que hacen una lectura detallada sobre el trabajo y ven hasta dónde las conclusiones están sustentadas por los datos y experimentos que se describen en el trabajo, con el objetivo de evitar que uno haga especulaciones sin sustento científico. Eso tiene una ventaja: que la información rápidamente se hace pública. La desventaja es que la información no está del todo controlada. Muchos de esos ‘pre prints’ están bien hechos y van a ser publicados, pero hay otros que no. Esa es la diferencia con un estudio científico que ha sido publicado en una revista de prestigio porque han pasado por filtros de control bastante severos. De manera que son datos que se pueden considerar válidos.

En ese sentido, basándonos en las publicaciones serias, una de las grandes interrogantes es si el SARS-CoV-2 genera inmunidad. ¿La evidencia que se tiene hasta el momento hacia dónde apunta?

Lo que sabemos hasta ahora es que sí, que las personas que han sido infectadas tienen cierto grado de inmunidad. Hay que aclarar que la mayoría de las personas generan una respuesta inmunitaria contra el virus. Esto quiere decir que esas personas tienen anticuerpos, que es el principal componente de la respuesta inmunitaria. Pero el hecho de que alguien tenga una respuesta inmunitaria no quiere decir necesariamente que esté inmune para una nueva infección. Lo que sabemos es que la respuesta inmunitaria ocurre en prácticamente todas las personas, (sin embargo, aún) no sabemos -porque no ha pasado suficiente tiempo- si personas que han sido infectadas podrían ser reinfectadas. Es bastante probable que estén protegidas por esos anticuerpos. El problema es que para saber si yo puedo reinfectarme tengo que estar expuesto al virus, pero ahora la gente está en su casa. Entonces no tenemos la oportunidad de ver si esa persona podría volver a infectarse.

La única forma de saber si las personas pueden reinfectarse es ver la situación en perspectiva

Por su puesto. Obviamente que podemos hacer otros estudios, como estudiar los anticuerpos en la sangre y ver si tienen las características necesarias para neutralizar el virus. Y eso ya se está estudiando. Hay estudios que concluyen que las personas que han desarrollado la enfermedad desarrollan anticuerpos neutralizantes: son aquellos anticuerpos que bloquean el virus para que no pueda infectar células humanas. Eso es bastante, pero no es la respuesta total a su pregunta. Para yo decir que se está protegido debo tener individuos sanos que han tenido la enfermedad y que estén expuestos en ambientes endémicos.

Entonces, ¿en qué se basan los médicos que usan el plasma de la gente convaleciente para tratar a otros pacientes?

En primer lugar, esta técnica de usar el plasma es una técnica muy antigua que se usa cuando no hay otra alternativa. Ya ha sido usada en varios lugares y los resultados han sido relativamente buenos para los casos muy graves. Ha aliviado bastante, no en todos los casos. ¿Esto qué quiere decir? Que en ese plasma hay anticuerpos neutralizantes que ayudan a bloquear el proceso de infección. Pero el uso de plasma de convalecientes presenta otros problemas. Sería mejor utilizar anticuerpos purificados que sabemos que son neutralizantes y en ese caso se podrían transferir para salvar la vida a muchas personas. Pero esta tampoco sería una estrategia que se pueda usar masivamente, porque no habría suficiente. Para usar un plasma se debe tener muy controlado todo. Si yo doy el plasma, doy todo lo que está ahí. Hay casos históricos a tener en cuenta que muestran que muchos virus se han difundido a través de esa práctica. Es cierto que ahora se puede determinar si hay microorganismos y controlarlos, pero hay algunos que no se pueden detectar. No es un remedio. Es una alternativa más que se usa en casos extremos y algunos resultados positivos se han obtenidos.

Por ello, al no saber los detalles sobre la inmunidad y reinfección, la estrategia de inmunidad de rebaño no es recomendable

Sí, este principio de inmunidad de rebaño funciona, pero habría que dejar infectar al 70% de la población. Esa fue una de las estrategias que quisieron tomar algunos países como el Reino Unido y que después han abandonado porque se dieron cuenta que no funcionaba. Mientras tanto perdieron mucho tiempo; era uno de los países con los índices más bajos de infección en Europa y ahora es uno de los que más infecciones tiene, debido al tiempo que han perdido sin tomar medidas fuertes para poder parar la difusión del virus. La inmunidad de rebaño funciona y es muy importante al momento de diseñar estrategias de vacunación.

¿Qué otras estrategias han resultado en el manejo de enfermedades como el dengue, por ejemplo, para evitar que llegue a ser una pandemia como el COVID-19?

El dengue no es una pandemia, pero está cerca de serlo. Todos los países de la franja tropical están infectados con dengue. El caso del dengue es un caso muy interesante porque aún no tenemos la vacuna, a pesar de que hay una que ha sido aprobada pero no funciona bien. Hay problemas bastante serios con este mal: afecta a millones de personas y se está difundiendo hacia el norte; en Europa no hay casos, pero no va a tardar mucho hasta que se presenten. La razón es que los mosquitos ya están, pero el virus todavía no llega, pero va a llegar, es inevitable. El problema es que no tenemos una vacuna que funcione. En los últimos años ha habido estrategias que permiten pensar que estamos caminando hacia una vacuna que sea verdaderamente protectora, porque lo que sucede ahora es que a través de la vacuna para el dengue se inducen anticuerpos que no solo no son neutralizantes, sino que muchos de ellos ayudan a la infección. Son anticuerpos que hacen exactamente lo contrario de lo que se esperaría. De manera que esto es un gran problema. Entonces muchos científicos hemos tratado de entender al virus y diseñar una vacuna que solo produzca anticuerpos neutralizantes. Ese es un campo en el que muchos investigadores estamos trabajando.

Esas complejidades ayudan a entender lo complicado que es obtener una vacuna para un virus como el SARS-CoV-2

En este momento hay muchas vacunas candidatas. Todos dicen la mía es la que va a funcionar, eso es normal, pero no sabemos en realidad cuál va a funcionar y cuán efectiva va a ser. Sabemos que en estudios en animales muchas de estas pueden inducir una respuesta inmunitaria, pero la verdad es que no sabemos aún si van a funcionar en humanos. Esos experimentos se están realizando todavía.

Es por ello que la OMS ha adelantado que no se obtendrá una vacuna en menos de un año. Entonces, ¿qué tan realista es pensar que se tendrá una vacuna para setiembre como esperan los investigadores de la Universidad de Oxford?

La respuesta es que no es realista, eso es publicidad. Todos quieren publicidad para sí mismos. Todos quieren estar en el carro del ganador. Lo que vamos a saber, en primer lugar, de aquí a setiembre, y quizá antes, es si alguna vacuna induce una respuesta inmunitaria, si es inmunogénica; en segundo lugar, si hay anticuerpos neutralizantes en esos individuos. Pero para poder validar la vacuna se necesita mucho más tiempo, hay que hacer estudios muy grandes. El problema es dónde van a ser probadas estas vacunas. Yo puedo tomar individuos sanos voluntarios, pero si no los expongo al virus no se va a obtener toda la información, porque lo que debo determinar es si una persona vacunada está protegida y otra no vacunada no lo está cuando ambas se expongan al virus. ¿Y eso cómo lo hacemos? No hay zonas endémicas en este momento. Normalmente cuando se prueba una vacuna se hace en zonas totalmente endémicas; uno hace una vacunación masiva: a unos le inyecta la vacuna y a otros un placebo. Pasado un tiempo se evalúa qué pasó. Pero en este caso no se tiene el virus circulando porque se tiene cuarentena. Entonces no sé qué estrategia van a aplicar los científicos de Oxford. Yo los conozco bien, he trabajo con algunos de ellos en dengue y zika, pero ¿ellos van a tener todos los resultados para mostrar y decir que es una solución para la pandemia? Por eso, la OMS dice que esa validación tardará por lo menos un año.

Un ejemplo claro del tiempo que demora una vacuna es el proyecto mosaico, que busca una vacuna preventiva para el VIH y que ha durado más de 12 años, pero aún no ha sido aprobada.

Exacto. Se necesita mucho tiempo. Hay que considerar muchos aspectos. Yo puedo inducir una respuesta inmune. ¿Cuánto tiempo dura? Si la respuesta es que unos meses, entonces no sirve de mucho, porque voy a tener que llamar a que las personas se vuelvan a vacunar, asumiendo que cuando reciben de nuevo la vacuna se va a obtener una respuesta inmune de nuevo. De manera que igual se necesita tiempo. Para saber si funciona tengo que vacunar hoy y dentro de un año preguntarme cómo está esa personas o todas esas personas vacunadas. ¿Han perdido los anticuerpos?, entre otras preguntas. Para ello se necesitará hacer exámenes. Así que nadie me va a poder convencer en el mes de setiembre que tienen la cura. Aunque me lo digan, no lo puedo creer. Lo que sí van a hacer es mucha publicidad, dirán que tienen una vacuna que induce anticuerpos. No solo serán los de Oxford, más de un equipo lo va a hacer. Hay distintas estrategias de vacuna, esto también es importante, es algo que no ha ocurrido antes y es bueno. Se están probando vacunas muy distintas unas de otras. No sabemos cuál va a resultar.

Y también tiene que ver cuán eficaz es la vacuna

Claro. Después hay que hacer estudios de campo muy grandes, en un número alto de personas. Además, necesito saber cuántas de las personas vacunadas están protegidas por arriba de un nivel aceptable. ¿Es el 99%, el 80%, el 60%? No lo sé. Si tengo una vacuna que es eficaz solo en un 60% y voy a vacunar al 50% de la población, entonces voy a tener pocas personas protegidas.

Para contar con la inmunidad de rebaño es necesario que la vacuna sea altamente eficaz, ¿cierto?

Sí, y la única manera de determinar su eficacia es vacunando miles de personas. Y por otra parte, hay que considerar que esta vacuna tendría que funcionar en todo el mundo, para todos los grupos étnicos, no somos todos genéticamente idénticos. La población expuesta a este virus es prácticamente toda la humanidad. Puede funcionar la vacuna en una región, pero no en otra. ¿Van a estar protegidos de la misma manera? No lo sabemos. Entonces hay muchas cosas que habría que probar para poder decir que tenemos la solución. Además del hecho de poder producir vacunas masivamente, estamos hablando de 7 mil millones de personas.

Y muchos investigadores han adelantado que tampoco es totalmente seguro lograr una vacuna efectiva

Justamente, esa es una de las incógnitas que tenemos. Cada uno de nosotros puede tener una idea personal de la situación. Cuando surgió el primer SARS [Síndrome respiratorio agudo grave] a inicios de siglo, que provocó pocos casos, hubo varias vacunas que se empezaron a desarrollar, pero como el problema prácticamente desapareció ya no siguieron con los estudios. Hoy las están resucitando y cambiando las proteínas para probarlas en el SARS-CoV-2. Luego tenemos al MERS [Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio], que tampoco se diseminó tanto. Hay también ejemplos en otras especies como los cerdos, que son atacados por coronavirus y producen anticuerpos. Estos casos indican que los coronavirus son capaces de inducir una respuesta inmunitaria que sería protectiva. Personalmente considero que se va a llegar a una vacuna, de lo que no estoy convencido es que la vamos a tener en tres o cuatro meses. Lo que vamos a obtener son candidatos que son mejores que otros, pero no vamos a tener la solución.

Entonces, lo más probable es que se llegue a obtener un tratamiento para personas ya infectadas (antiviral) antes que una vacuna, que es preventiva

También allí hay una carrera feroz. Podría ocurrir, por ejemplo, que un medicamento para la presión arterial bloquee al virus. Entonces tendríamos un tratamiento que se administra cuando la persona ya está infectada, sería curativo. Y no podría dárselo a las personas de manera preventiva. Pero no va a ser en un período corto de tiempo a menos que sean drogas ya aprobadas, en ese caso podríamos tener algo para darle a los pacientes que ya se han infectado para que no lleguen a agravarse. Es probable que suceda antes de la vacuna.

Sin embargo, en ese sentido, hay varios estudios que apuntan a que algunos medicamentos que se están probando como la muy publicitada hidroxicloroquina en realidad no tiene efectos beneficiosos

Siempre que aparece una enfermedad aparecen charlatanes. Muchos políticos oportunistas defensores de la ignorancia rápidamente se agarran de estos anuncios y obviamente no solucionan nada, crean problemas, crean expectativas. La hidroxicloroquina, que tiene efectos secundarios graves, es uno de estos fármacos que no tiene un efecto importante.

Diversos expertos alertaban en los últimos años sobre el surgimiento de una pandemia viral. ¿Pudo estar el mundo preparado frente a esta situación si se hubiera seguido con las investigaciones cuando surgió el primer SARS y luego el MERS?

Absolutamente, sí. Los organismos que debían tomar acciones fueron sordos y ciegos sobre lo que estaba ocurriendo porque estamos hablando de dos eventos en el transcurso de pocos años en dos lugares totalmente distintos, y fueron enfermedades zoonóticas, que se generaron en animales y pasaron a los humanos. Todo esto ocurrió y no se ha querido prestar atención. Desarrollar una vacuna cuesta mucho y si la enfermedad ya no está presente, ¿qué empresa lo va a hacer? Los gobiernos han decidido no hacerlo. Ni siquiera financiaban proyectos en virología por cosas que aquí [en Italia] no hay. ¿Usted se imagina si yo le pedía al Gobierno italiano que me diese dinero para coronavirus? Hubieran dicho que ese no era su problema. Y eso ha sucedido en todo el mundo. ¿Quién financia una vacuna para una enfermedad que no nos afecta? La ciencia lo estaba diciendo, las evidencias indicaban que iba a ocurrir y van a ocurrir otra vez: si yo expongo continuamente a personas con animales que son portadores de virus, voy a encontrar en algún momento un virus que mutó e infectó a los humanos, que es lo que habría ocurrido en este caso. No puede no ocurrir, con coronavirus o con otro virus. Tenemos que estar preparados.

Entonces, ¿qué hacer desde la ciencia para estar preparados?

La ciencia lo que tiene que hacer primero es reunir a los científicos y evaluar cuáles son los virus u otros patógenos que pueden generar una pandemia. Se podría hacer una lista. Si eso se hubiera hecho antes, el coronavirus hubiera estado arriba en la lista. Sabiendo eso, por lo menos sé dónde puedo empezar a trabajar. ¿Debo comenzar directamente a hacer una vacuna? La respuesta es no. Justamente hay ejemplos como el dengue que muestran que no se puede hacer lo que se hizo siempre. En nuestras sociedades hemos sido afortunados por el hecho de haber tenido vacunas que han sido un éxito como la de la poliomielitis. ¿Cómo se hizo en ese caso? Se aisló el virus, se hizo la vacuna, funcionó y resolvimos el problema casi por completo. Años después tengo otro problema y sigo el mismo procedimiento, como es el caso de la viruela, pero de pronto llega el dengue y se quiso hacer lo mismo, pero conocíamos poco el virus, sobre cómo está hecho. Entonces sin tomar en cuenta todo eso se hizo una vacuna que finalmente no sirve, porque no tengo en cuenta elementos específicos. Eso solo lo sé cuando tengo investigación suficiente y de calidad. Afortunadamente, sobre el SARS muchas cosas ya se sabían, sabemos bastante a nivel molecular, y por eso podemos hacer una vacuna rápido. Por eso creo que la vacuna va a llegar, porque sabemos mucho sobre estos virus y se están usando estrategias interesantes.